HONDURAS: 94 DIPUTADOS Y 7 SENADORES ESTADOUNIDENSES FIRMAN CARTA PIDIENDO RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS
Lee abajo las dos cartas en español:
RED SOLIDARIA CON HONDURAS
PARA PUBLICACIÓN
INMEDIATA: Martes,
13 de Marzo de 2012
CONTACTOS: Vickie Cervantes, Chicago: 312-259-5042
Suyapa Portillo, Los Angeles: 323 637
7812
HONDURAS: 94 DIPUTADOS
Y 7 SENADORES ESTADOUNIDENSES FIRMAN CARTA
PIDIENDO RESPETO A LOS DERECHOS
HUMANOS
Washington, D.C.-Una carta dirigida a la Secretaria de
Estado Hillary Clinton fue enviada ayer desde
la oficina de la Representante Jan Schakowsky (D-Chicago). La
carta, firmada por 94 miembros de la cámara de representantes, urge que se observen los
derechos humanos en Honduras. La Secretaria de Estado, también recibió una carta del Senado, patrocinada por la Senadora Mikulski (D-Maryland) y firmada
por 6 senadores. A estos representates también se añaden 10 sindicatos de la Federación Americana Laboral (AFL-CIO) y la Federación de
Profesores, al igual que la Red Solidaria con
Honduras, un grupo de más
de 30 organizaciones estadounidenses, que
se dedican a velar por los derechos humanos en Honduras.
Ambas cartas destacan los abusos contra campesinos en el area del Bajo Aguan en la
Costa Norte del país, en donde han muerto mas de
45 campesinos. Desde el golpe de estado en el
2009 se han registrado más de 300 asesinatos politicos incluyendo 18 periodistas.
La carta de la diputada Schakowsky pide lo siguiente: 1. La suspensión de ayuda militar; 2.Urge que el gobierno de Honduras investigue y enjuicie a los responsables de los asesinatos injustos;
3. Exije la regulación de las empresas de seguridad privada; 4. El cumplimiento de
los acuerdos ya firmados con asociaciones campesinas para resolver el conflicto
de tierra en el Bajo Aguán; 5.
pide que la Embajada de EEUU en Honduras proporcione información sobre el
cumplimiento de las “Provisiones Leahy,” especialmente sobre los actos cometidos por el 15avo. Batallón y los efectivos que han participado en la operación
Xatruch II.
Gary Cozette, lider religioso de Chicago explica que
"Esta carta de la Representante Schakowsky ha recibido mas apoyo que antes, con 94 firmas de representantes. También esta es la primera vez que hemos visto
representates del Senado hablar sobre la grave situación en Honduras."
Tanya Cole de Witness for Peace Southwest reiteró que “mientras hay una gran protesta internacional sobre la crisis de derechos humanos en Honduras, la
administración del Presidente Obama se propone aumentar la ayuda militar a
Honduras con el pretext de la guerra contra el narcotráfico. Se teme que este aumento de fondos y tropas en manos del estado Hondureño sea
utilizado en la repression de personas en el Bajo Aguán. No podemos confiar en
el gobierno Hondureño porque esta implicado en abusos de derechos humanos en contra
de su misma población.”
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Carta del Senado:
La Honorable Hillary Clinton
Secretaria de Estado
Departamento de Estado
2201 C Street, NW
Washington
D.C. 20520
Estimada Señora Secretaria,
Estamos escribiendo para expresar nuestra
preocupación en cuanto a la creciente cantidad de violaciones de derechos
humanos en Honduras, y el fracaso por parte de las autoridades del Estado al no
enjuiciar a los violadores y proteger los derechos de las víctimas y sus
familias. Específicamente, estamos preocupados por reportes creíbles de
asesinatos y ataques violentos que parecen involucrar a la policía y agentes
militares. A pesar de que el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, ha dicho
que responder a los abusos de derechos humanos está entre sus “prioridades más
altas,” hasta ahora casi ninguno de los perpetradores ha sido llevado a la
justicia.
Durante los últimos años, organizaciones
de derechos humanos internacionales y hondureñas han documentado un patrón de
violencia y de amenazas en contra de periodistas, defensores de derechos
humanos, miembros del clero, líderes sindicales, activistas de la oposición,
estudiantes, pequeños agricultores, activistas LGBT, y personas perteneciendo a
otros sectores vulnerables. Al parecer, muchos de los abusos están vinculados a
las fuerzas de seguridad del Estado. Grupos hondureños de derechos humanos han
reportado que más de 300 personas han sido asesinadas por fuerzas de seguridad
del Estado desde que empezó el mandato del Presidente Porfirio Lobo. Más y más
hondureños, incluyendo a ex-oficiales y actual oficiales del gobierno están
presentando denuncias sobre la extensa corrupción de la policía hondureña, y su
involucramiento en el tráfico de drogas y asesinatos.
Honduras, además de tener el índice más
alto de homicidios en el mundo, también se lleva la dudosa distinción de ser el
país más letal para periodistas. Trece periodistas han sido asesinados desde la
inauguración del mandato de Presidente Lobo en febrero de 2010. El Comité para
la Protección de los Periodistas (Committee to Protect Journalism) ha difundido
una carta pública llamando a que el presidente corrija los fracasos de las
autoridades hondureñas en cuanto a la falta de investigación de estos crímenes,
y la falta de voluntad del gobierno de tomar acción.
Esta falta de voluntad de abordar la
cuestión del crimen en Honduras se extiende al conflicto agrario en el valle
del noroeste, el Bajo Aguán, que ha dado lugar a más de 50 muertes, entre ellos
muchos pequeños agricultores. Grupos de derechos humanos también han reportado
docenas de asesinatos de miembros de la comunidad lesbiana, homosexual, y
transexual durante los últimos dos años. Parece haber poco progreso en cuanto a
lograr reparaciones judiciales para las víctimas y los familiares de las víctimas
de violencia en Honduras. Aun más preocupante son las evidencias de que las
fuerzas de seguridad de Honduras –en vez de efectivamente luchar en contra del
oleaje de violencia— más bien parecen ser una parte importante del problema.
Quisiéramos llamarle la atención a esta
situación trágica, con la esperanza de que la administración tomará todas las
acciones diplomáticas necesarias para dejarles claro a las autoridades hondureñas
que los abusos a los derechos humanos, especialmente los donde se sospecha que
las fuerzas de seguridad del Estado están involucrados, deben ser abordados de
manera rápida y eficaz. Los
perpetradores de los ataques violentos deben ser responsabilizados y los grupos
vulnerables deben recibir protección genuina, incluyendo frente a elementos
nocivos dentro de la policía y las fuerzas militares.
Como usted sabe, el Consolidated Appropriations
Act of 2012 (Ley
consolidada de apropriaciones para 2012) exige que antes de asignar el 20 por
ciento de los fondos para Honduras, el Departamento de Estado investigue e
informe al Comité de Apropriaciones sobre si el gobierno de Honduras está “implementando
políticas para proteger los derechos a la libre expresión y asociación, y el
debido proceso de ley,” y si está enjuiciando a “militares y policías que son
creíblemente acusados de haber violado derechos humanos,” y también si la policía
y los militares están “cooperando con autoridades civiles en estos casos”. De
acuerdo a estos requerimientos, respetuosamente pedimos que el Departamento de
Estado nos mantenga informados, con información detallada, sobre si las
autoridades hondureñas están cumpliendo adecuadamente con las disposiciones de
la ley de apropriaciones para el año fiscal de 2012.
Le agradecemos por adelantado por tener
nuestras preocupaciones en cuenta.
Sinceramente,
Barbara A. Mikulski
United States Senator
Benjamin L. Cardin
United States Senator
Patrick Leahy
United States Senator
Daniel Akaka
United States Senator
Sherrod Brown
United States Senator
Tom Udall
United States Senator
Debbie Stabenow
United States Senator
Carta de la Camara, firmado por 94 diputados
Carta de 92 congresistas
estadounidenses, auspiciada por Representante Jan Schakowsky, a Secretaria de
Estado Hillary Clinton sobre la situación del Bajo Aguán, Honduras
(traducción
no-oficial)
el 9 de marzo, 2012
Honorable Hillary Clinton
Secretaria de Estado
Departamento de Estado
2201 C Street NW
Washington, DC 20520
Estimada
Señora Secretaria Clinton:
Deseamos expresar
nuestra preocupación por la grave situación relacionada con los derechos
humanos en la región del Bajo Aguán en Honduras, y solicitamos al Departamento
de Estado que se tomen medidas efectivas para solucionar el problema. Los abusos que
se producen en esta área del citado país reflejan una modalidad más amplia de
violaciones de los derechos humanos dentro de la cual defensores de derechos
humanos, periodistas, líderes comunitarios y activistas de la oposición son
objeto de amenazas de muerte, ataques y ejecuciones extrajudiciales. Valoramos
la declaración del Departamento de Estado realizada el 9 de noviembre de 2011
en la cual se instaba a las autoridades de Honduras a poner fin a la violencia
y la impunidad en el Bajo Aguán. Exhortamos al Departamento de Estado para que
se mantenga esfuerzos para urgir al gobierno de Honduras a proteger los
derechos humanos esenciales de sus ciudadanos y para que se investiguen y
sometan a juicio los abusos.
Entre septiembre de 2009 y el 8 de febrero de 2012 fueron
asesinadas cuarenta y cinco personas asociadas a organizaciones de campesinos.
Desde mayo de 2011 se encuentra desaparecido Francisco Pascual López, otro
integrante de una asociación de campesinos. También han sido asesinados siete
agentes de seguridad, un policía, un periodista y su pareja, y tres personas
más.
Esta crítica situación fue el tema al
cual se refirió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su
audiencia de octubre de 2011. La conclusión a la cual llegó la CIDH la llevó a
manifestar su particular preocupación por “la situación
del Bajo Agúan, en Honduras… [la CIDH] recibió información sobre la
criminalización de la lucha campesina y la militarización de la zona, lo que
habría puesto a los campesinos y a defensores y defensoras de derechos humanos
en la zona del Bajo Aguán en una situación de alto riesgo.”
Según información presentada a la CIDH por grupos de derechos
humanos, los testimonios recogidos a través de testigos señalan a los agentes
de seguridad privada de las tierras en disputa como autores de muchos de estos
crímenes. En algunos casos, se ha indicado que los agentes de seguridad actúan
en connivencia con ciertos miembros de la policía y del ejército. A mediados de
agosto, el gobierno de Honduras inició un operativo conjunto militar-policial
conocido como Operación Xatruch II. Al menos nueve integrantes de
organizaciones campesinas, incluidos dos líderes principales, han sido
asesinados desde el lanzamiento de esta operación.
Según información
presentada a la CIDH por grupos de derechos humanos, miembros de la comunidad
fueron torturados por efectivos policiales y militares asociados a la Operación
Xatruch II. En un caso, se dice que el hijo de 17 años de edad de un líder
campesino fue sometido a torturas por policías y militares, quienes lo
remojaron en gasolina y amenazaron con quemarlo o enterrarlo vivo. El 1º de
noviembre, se abrió fuego contra un grupo de pequeños agricultores y sus
familias que regresaban de un cementerio; según se dice, los disparos provenían
de agentes de seguridad privada. Durante el ataque una persona murió y cuatro
resultaron heridas; uno de los heridos falleció con posterioridad.
Todavía no se ha realizado la investigación y procesamiento
judicial de estos hechos. En septiembre de 2011, Human Rights Watch informó que
si bien se han librado algunas órdenes de captura, ninguna persona ha sido
efectivamente arrestada ni acusada por estos asesinatos. Mientras por un lado
el sistema judicial de Honduras no ha procedido a someter a juicio a los
autores de las ejecuciones extrajudiciales, por el otro las autoridades han
demostrado gran eficiencia en la emisión de órdenes de captura contra los
organizadores campesinos del Bajo Aguán, en gran medida por violación de la
propiedad privada y robo de cultivos entre enero de 2010 y julio de 2011.
Subyacen a la violencia
los conflictos de larga data sobre la propiedad de la tierra, los cuales exigen
una resolución urgente. Una iniciativa de reforma agraria impulsada por
el gobierno en la década de 1970 otorgó la titularidad de tierras a pequeños
agricultores del Bajo Aguán. Según las asociaciones campesinas, muchos se
vieron forzados a vender sus tierras mediante fraude y coerción.
Varias asociaciones llegaron a un acuerdo con el gobierno de
Zelaya para la resolución de los conflictos sobre las tierras y, al no
cumplirse este acuerdo, luego del golpe de estado de junio de 2009, pequeños
agricultores comenzaron a ocupar las tierras que reclaman como propias. Hasta
la fecha no se ha realizado la transferencia de tierras a los campesinos, según
lo planificado de conformidad con el acuerdo celebrado entre el gobierno de
Lobo y algunos de los grupos de campesinos en abril de 2010. Queda sin aclarar
si el nuevo acuerdo firmado el mes pasado incluye términos que sean
económicamente viables para los agricultores o si el gobierno de Lobo realizará
el acuerdo tal como se pretende. El gobierno de Honduras tampoco cumple en su
mayor parte con la ley hondureña existente según la cual las tierras de
propiedad del estado que pertenecían al anterior Centro Regional de
Entrenamiento Militar del Bajo Aguán se han de transferir a los campesinos sin
tierra. Asimismo, el gobierno no ha protegido los derechos de las comunidades
establecidas que tienen título de propiedad legal de largo plazo sobre sus
tierras, las cuales han sido atacadas y despojadas de sus propiedades.
Sabemos que usted comparte nuestro convencimiento de que,
teniendo en cuenta el apoyo de los Estados Unidos al gobierno hondureño,
incluida la asistencia prestada a los sistemas de policía, militar y judicial,
tenemos la obligación de asegurar que se respeten los derechos humanos. Por
cierto, entendemos que los Estados Unidos está suministrando entrenamiento al
Batallón 15 de las fuerzas militares de Honduras que opera en la región del
Bajo Aguán.
Le solicitamos que se
exhorte al gobierno de Honduras a intervenir de inmediato para proteger los
derechos humanos en la región del Bajo Aguán y en todo el país. Esto debería
incluir la investigación y el procesamiento judicial de todos los responsables
de asesinatos, amenazas y otros abusos, incluidos los autores intelectuales de
los mismos, y la inmediata suspensión, la investigación y el enjuiciamiento de
los efectivos militares y policiales contra quienes pesan acusaciones
verosímiles de haber cometido o de haber actuado en connivencia en la comisión
de tales abusos. Instamos al Departamento de Estado a que se solicite un
informe que dé cuenta de la situación específica de estos casos y a que se nos
suministre una valoración concreta de la situación más que una evaluación
general de los esfuerzos destinados a reforzar el sistema judicial.
El gobierno de Honduras debe proporcionar medidas básicas de
protección, a través de consultas con los beneficiarios, los testigos, las
víctimas, los defensores de derechos humanos y los líderes campesinos que se
encuentran en riesgo en la región. También creemos
que el gobierno de Honduras debe regular el accionar de las empresas de
seguridad privada, las cuales, hasta ahora, han actuado con impunidad. Asimismo, el
gobierno de Honduras debe cumplir con los acuerdos ya firmados con las asociaciones campesinas a los
efectos de solucionar los conflictos sobre la tierra en el Bajo Aguán y debe
procurar soluciones integrales a la falta de acceso a la tierra y medios de
subsistencia que subyace a esta conflictiva situación.
Por este medio asimismo solicitamos que se suspenda la
asistencia de los Estados Unidos a los efectivos militares y policiales de
Honduras, basándonos en las denuncias verosímiles recibidas que dan cuenta de
graves y extensas violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas
de seguridad. Destacamos que el proyecto de ley presupuestaria del año fiscal
2012, en relación con las operaciones extranjeras, exige al Departamento de
Estado certificar que el gobierno de Honduras “está investigando y procesando
bajo el marco de la justicia civil, de acuerdo con la legislación hondureña e
internacional, a los efectivos militares y policiales que con verosimilitud son
acusados de haber violado los derechos humanos, y que los militares y la
policía de Honduras están prestando colaboración a las autoridades judiciales
civiles en relación con tales casos." Además de los casos del Bajo Aguán,
existen numerosas acusaciones adicionales que dan cuenta de la participación
policial y militar en amenazas, uso excesivo de la fuerza y ejecuciones
extrajudiciales. Por ejemplo, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, la
cual analizó 20 casos emblemáticos de derechos humanos resultando en muerte que
tuvieron lugar entre el golpe de estado de junio de 2009 y la asunción del
gobierno por parte de Lobo, determinó que más de las tres cuartas partes de
tales hechos se pueden atribuir al uso excesivo de la fuerza por parte del
ejército o la policía, o a asesinatos a manos de agentes estatales. La sobrecogedora mayoría de tales crímenes permanece impune.
El gobierno de los Estados
Unidos tiene la obligación de hacer cumplir en forma enérgica la ley Leahy
incluida en la ley de cooperación externa y la ley sobre financiación para la
defensa. Solicitamos información específica acerca de los esfuerzos
realizados por la Embajada de los Estados Unidos para aplicar las disposiciones
Leahy en relación con los abusos que según se denuncia fueron cometidos por
efectivos policiales y militares en el Bajo Aguán, incluso con referencia al
Batallón 15 y a las diversas unidades policiales y militares que han
intervenido en la Operación Xatruch II.
Le agradecemos la atención que pueda dedicar a estas
importantes cuestiones relacionadas con el fortalecimiento del régimen de
derecho en Honduras.
Atentamente.
Cc:
Embajadora
Lisa Kubiske
María
Otero, Subsecretaria de Democracia y Asuntos Mundiales
Roberta
Jacobson, Secretaria Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental
Michael
H. Posner, Secretario Asistente de Estado para la Democracia, los Derechos
Humanos y el Trabajo
Frank
Mora, Subsecretario Asistente de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental
Daniel
Restrepo, Director Ejecutivo para Asuntos del Hemisferio Occidental, Consejo
Nacional de Seguridad
Kathleen
FitzPatrick, Subsecretaria Asistente de Estado para la Democracia, los Derechos
Humanos y el Trabajo
Senador
Patrick Leahy, Presidente, Subcomisión de Operaciones Extranjeras del Senado