Bookmark and Share Home   »  WFP In Your Area  »  Northwest

Colombia Day of Action in Portland

Watch the Day of Action slideshow!

Complex stew of conflicting interests fuels ongoing war in Colombia

Richard Jones

El Hispanic News Writer

http://www.elhispanicnews.com/archivo/2009/april/043009ehnpub.pdf

April 30, 2009


With a little street theater at the World Trade Center in Pórtland, a “coffee farmer” in distress and pain feels helpless while a “paramilitary shooter” points his gun at her. To the right “a corporation” (with golden pants) puts dollars in the pocket of the shooter.

Portland, OR — When Nidia Castellanos heard the chatter from the Blackhawk helicopter circling above her farm in the Arauca state of Colombia, she knew that trouble was brewing.

“I knew they were going to machine gun our house, so I took my children to an open place so the [soldiers in the helicopter] could see us,” Castellanos said, speaking through a translator Monday night in Portland. Castellanos, a mother of three, serves as secretary general of the Arauca Peasant Association.

She guessed right. The soldiers did shoot up the house — presumably to kill any guerrillas that might be hiding inside. Later, from the air, they sprayed — “fumigated” — her crops as well as Castellanos and her children.

Money from the United States — some $5 billion since 2000 according to interpreter Scott Nicholson — supports Colombia’s army as well as pays crop dusting planes to spray the fi elds of small farmers. According to Action America’s web-site, the War on Drugs through April 28, 2009, has cost the United States some $14.5 billion dollars. Part of that goes to kill coca plants in Colombia to reduce the amount of cocaine sold to U.S. customers.

However, Nicholson said, despite “fumigating” some 2.5 million acres, Colombia now produces more cocaine than it did in the year 2000. Castellanos’ experience might explain part of that. She noticed that all her crops died. But not the coca plants in the area.

Castellanos suggested that the government of Colombia might have a different plan than that of the drug crusaders in Washington, D.C.

‘The best land for oil and gold is in the hands of the peasants,” she said. “Spraying crops is a silent war against their food crops to make the peasants move.”

Nicholson, who has spent two and a half years in Colombia, said that 100,000 barrels of oil come out of the ground every day. Owning the land over the oil reserves would funnel hundreds of millions of dollars into the pockets of government officials.

STREET DRAMA

At Monday afternoon demonstrations at the World Trade Center and the Edith Green-Wendell Wyatt Federal Building in downtown Portland, about two dozen protesters called for the United States to cut off military funds to Colombia, claiming that the ongoing wars had resulted in 4 million Colombians being displaced from their homes.

The history of 60 years of continued fighting in Colombia has as many twists and turns as a Russian historical novel.

Historians trace “La Violencia” back to the assassination of a liberal presidential candidate in April 1948. The plot thickened with the entry of Marxist-infl uenced guerrillas such as the FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), ELN (Ejército de Liberación Nacional), and M-19 (Movimiento 19 de Abril). The U.S. War on Drugs brought rise to the Medellín Cartel and the Cali Cartel. The discovery of huge oil reserves added to the political stew. The Colombian Army and various paramilitary groups brought the plot to a boil.

The Colombian government drew no praise from Castellanos. She said it is mainly interested in protecting the corporations and stepping over their own people.

As a slide of the empty streets of a Colombia town showed on the screen, Castellanos explained that from time to time the FARC orders a shut down of all vehicles. Anyone who dares to travel by car are killed, Castellanos said. Such shutdowns result in no food being trucked in from other regions.

“We adults can stand a lot,” Castellanos said of malnutrition in Arauca, “but children can’t.”

At this moment, Nicholson said, Castellanos’ “life is very much at risk.” Gauging from the number of her friends and relatives who have been killed in Colombia, that threat is very real. Carlos Cabrera, a former Arauca Peasant Association secretary general, was killed by guerrillas last November.

Castellanos called for the United States to reconsider its policy toward Colombia. “Approving the [Columbian] Free Trade Agreement will increase problems in Colombia,” she warned.

The projected image of a sign in Colombia summed up the situation: “Los gringos ponen las armas Colombia pone los muertos” (“The gringos provide the weapons; Colombia provides the dead bodies.”).

In a press release, Castellanos stated, “We hope that the Obama administration will represent a change in U.S. policy towards our country. Colombia doesn’t need any more guns and bombs — there are already enough to kill all of us.”

______________________________________________________________________


Con un poco de teatro de la calle en el World Trade Center de Portland, un “granjero de café” en apuros y mordaz se sienta sin ayuda mientras que “un tirador paramilitar” le apunta con un arma a ella. A la derecha “el capitalista” (con pantalones dorados) pone dólares en los bolsillos del tirador.

Portland, OR — Cuando Nidia Castellanos escuchó el parloteo del helicóptero Blackhawk rodeando por encima de su granja en Arauca estado de Colombia, supo que el problema se estaba destilando.

“Sabía que iba ver armas en nuestra casa por lo que tomé a mis hijos a un lugar abierto para que los [soldados en el helicóptero] nos pudieran ver”, Castellanos comentó, hablando a través de un traductor la noche del lunes. Castellanos, madre de tres, sirve como secretaria general de la Asociación Campesina Arauca.

Adivinó correctamente. Los soldados no dispararon la casa — presuntamente para matar a cualquier guerrilla que pudiera estar escondido adentro. Después desde el aire, rociaron— “fumigaron” — su cosecha así como a Castellanos y a sus hijos.

Dinero de los Estados Unidos — casi $5 billones desde 2000 de acuerdo al intérprete Scott Nicholson — apoya al ejército de Colombia sí como también paga aviones para rosear los campos de pequeños granjeros. De acuerdo sitio web de Acción América, la Guerra de las Drogas hasta el 28 de abril de 2009, le ha costado a los Estados Unidos casi $14.5 billones de dólares. Parte de eso es destinado a matar plantas de coca en Colombia para reducir la cantidad de cocaína vendida a clientes de EE.UU. Sin embargo, Nicholson comentó que a pesar de “las fumigaciones”, casi 2.5 millones de acres, Colombia ahora produce más cocaína que lo que produjo en el año 2000.

La experiencia de Castellanos podría explicar parte de eso. Se dio cuenta que toda sus cultivos había muerto. Pero no las plantas de coca en el área.

Castellanos sugirió que el gobierno de Colombia pudiera tener un plan diferente que el de las cruzadas de drogas en Washington, D.C.

“La mejor tierra para petróleo y oro está en manos de los campesinos”, explicó. “Rociar los cultivos es una guerra silenciosa en contra de sus cultivos de comida para hacer a los campesinos moverse”.

Nicholson, quien pasó dos años y medio en Colombia, dijo que 100,000 barriles de petróleo se extraen del subsuelo cada día. Se propietario de la tierra donde estás las reservas de petróleo canalizaría cientos de millones de dólares en las bolsas de las autoridades del gobierno.

DRAMA DE LA CALLE

En las demostraciones de la tarde del lunes en el World Trade Center y en el Edifi cio Federal Edith Green-Wendell Wyatt en el centro de Portland, cerca de dos docenas de protestantes llamaron a los Estados Unidos a eliminar los fondos militares a Colombia, diciendo que las guerras continuas han resultado en 4 millones de colombianos desplazados de sus hogares.

La historia de 60 años de lucha continua en Colombia tiene tantos cambios y giros como la novela histórica rusa.

Los historiadores ubican “La Violencia” con el asesinato del candidato presidente liberal en abril de 1948. El complot se espesó con la entrada de las guerrillas con infl uencia marxista como la FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), ELN (Ejército de Liberación Nacional), y M-19 (Movimiento 19 de Abril). La Guerra contra las Drogas de EE.UU. dio el surgimiento al Cartel de Medellín y el Cartel Cali. El descubrimiento de grandes reservas de petróleo se agregó a la mezcla política. El Ejército Colombiano y varios grupos paramilitares llevaron el complot al punto de ruptura.

El gobierno colombiano no obtuvo halagos de Castellanos. Dijo que es principalmente interesado en proteger a las corporaciones y pasando por su propia gente.

Como deslizamiento de las calles vacías del pueblo de Colombia mostrado en la pantalla, Castellanos explicó que de vez en cuando el FARC ordena el cierre de todos los vehículos. Cualquiera que se atreva a viajar en coche es asesinado, Castellanos señaló. Tales cierres signifi ca ninguna comida puede ser lleva a otras regiones.

“Nosotros los adultos podemos aguantar mucho”, Castellanos indicó sobre la mala nutrición en Arauca, “pero los niños no pueden”.

En este momento, Nicholson mencionó, la vida de Castellanos “está en mucho riesgo”. Evaluando los números de amigos y familiares que han sido asesinados en Colombia la amenaza es muy real. Carlos Cabrera, ex secretario general de la Asociación Campesina Arauca, fue asesinado por las guerrillas el noviembre pasado.

Castellanos llamó para que los Estados Unidos consideren su política hacia Colombia.

“Aprobar el Tratado de Libre Comercio [colombiano] aumentará los problemas en Colombia”, advirtió.

La imagen proyectada de una señal en Colombia se agregó a la situación: “Los gringos ponen las armas; Colombia pone los muertos”.

En un comunicado de prensa, Castellanos declaró. “Esperamos que la administración de Obama represente un cambio en la política de EE. UU. hacia nuestro país. Colombia no necesita más armas y bombas — ya hay sufi cientes para matarnos a todos”.

twitter-iconFaceBook-iconblogspot_iconYoutube-icon